De un logo a un universo audiovisual: cómo terminé metido de lleno en Elementos, el álbum de MCNiestro
Hay proyectos que parten con una idea clara y se quedan del tamaño con el que nacieron. Y hay otros que van creciendo solos, casi sin que uno lo planee. Elementos, el álbum de MCNiestro, fue de los segundos.
Terminé metido en identidad visual, diseño gráfico, producción musical y edición audiovisual, y la verdad es que nada de eso estaba en el plan original. Todo partió con algo mucho más chico: un logo.
Todo partió con el logo
MCNiestro me pidió un logo, algo que lo representara como artista y que pudiera usar en distintos proyectos. Lo hicimos, quedó listo, y ahí debería haber terminado la historia.
Pero unas semanas después me escribió de nuevo: estaba armando un álbum nuevo y necesitaba portada. Se llamaba Elementos y tenía clara la idea que quería transmitir, aunque todavía no en forma de diseño. Me mandó una foto de una hoja con un dibujo hecho a mano. No era el logo, era una referencia: una serie de elementos y conceptos que quería que se vieran reflejados en la portada del disco.
Ahí arrancó de verdad el proyecto.
Del dibujo en la hoja a la portada
El desafío era tomar ese boceto y convertirlo en algo terminado. Fui trabajando la propuesta a partir del dibujo, tratando de respetar lo que MCNiestro quería decir con esa imagen, pero llevándola a una composición más pulida y con más trabajo visual detrás.
También metí el logo que ya habíamos hecho, discreto, arriba de la portada. Me importaba que las dos etapas quedaran conectadas: primero construimos su identidad como artista, y ahora esa identidad pasaba a formar parte de un proyecto musical concreto. La portada terminó siendo el punto donde se juntaron ambas cosas.
Después vino el tracklist
Con la portada lista, seguía el tracklist, manteniendo la misma línea gráfica. Elementos tiene 14 canciones, así que había que lograr que el listado se sintiera parte del mismo diseño y no como una pieza aparte pegada al final.
Y el proyecto todavía no terminaba ahí.
También puse música
Mi aporte no fue solo visual. Cinco de las 14 canciones del disco están hechas sobre pistas mías — algunas las compró MCNiestro, otras se las pasé como parte de la colaboración.
Eso le cambió el peso a mi participación en el álbum: no solo estaba construyendo cómo se veía el proyecto, también había música mía sonando ahí. Y eso hizo que, cuando llegamos a la parte del video, todo tuviera más sentido para mí.
El video: 14 canciones, un mismo mundo
Cuando empezamos a hablar del video apareció el problema más entretenido de todo el proyecto: ¿cómo representas un álbum de 14 canciones sin quedarte pegado en una sola imagen fija durante todo el disco?
La solución fue mantener un mismo paisaje como base, pero cambiarle las condiciones según cada canción. El escenario se mantenía, pero el clima y el ambiente cambiaban: una canción con lluvia, otra con nieve, otra con el cielo despejado. En algunas metí volcanes, viento, temblores, ambientes más intensos.
No quería que esos cambios de clima fueran solo decoración. Quería que ayudaran a contar lo que decía cada canción.
Una canción más triste quedaba mejor con un cielo nublado y lluvia. Una más intensa pedía un ambiente más agresivo. En otras se abría el paisaje y cambiaba por completo la atmósfera. Así cada tema fue agarrando su propia personalidad visual, sin perder la sensación de que las 14 canciones vivían en el mismo mundo. Encontrar ese equilibrio fue, probablemente, la parte que más disfruté de todo el proceso.
IA + edición en Premiere
Para armar los distintos ambientes usé herramientas de generación de imágenes con IA de Google Labs. Pero generar la imagen era solo la mitad del trabajo.
Después venía Premiere: trabajar cada sección del video, meter los efectos según la atmósfera de cada canción, hacer que la lluvia, el movimiento y los cambios de ambiente calzaran con la música. No era simplemente poner una imagen generada detrás del audio — había que lograr que esa imagen estática se sintiera como parte real de un videoclip. La IA me dio los escenarios, la edición los convirtió en algo con vida.
Una semana de trabajo
Todo esto tomó más o menos una semana, repartida entre las distintas etapas. No fueron 24/7, obviamente, sino un avance progresivo: primero la identidad, después la portada, el tracklist, y al final el video.
Y creo que eso es lo que más me gusta de este proyecto en particular: no nació como un encargo gigante y perfectamente definido desde el día uno. Fue creciendo solo. Primero el logo. Después la portada. Después el tracklist. Después empezamos a hablar del video. Y en algún punto terminé metido también en parte de la producción musical del disco.
De una idea a un proyecto completo
Cuando miro el resultado, creo que lo más interesante no es solo el video en sí, sino todo el camino que hubo detrás. Una propuesta simple para hacer un logo terminó destapando la identidad visual completa de un álbum. Un dibujo a mano se transformó en portada. La portada dio paso al tracklist. Las 14 canciones se convirtieron en 14 atmósferas distintas. Y algunas de mis propias producciones terminaron sonando en el disco.
Diseño, música, IA y edición, todo dando vueltas alrededor del mismo proyecto.
Mira el resultado
El video completo de Elementos está publicado en el canal de YouTube de MCNiestro. Puedes verlo acá:
MCNiestro — Elementos https://www.youtube.com/watch?v=Wwk1R-X4sHw
Si quieres escuchar más de él:
Spotify: https://open.spotify.com/intl-es/artist/2kRim7GCXPBf605hq1CK7B Instagram: https://www.instagram.com/jorgitoaburto Facebook: https://www.facebook.com/mcniestro/
El proceso también es parte del resultado
Algo que quise conservar de este trabajo fue justamente el proceso. Por eso grabé un timelapse mostrando parte de cómo fui armando el video y trabajando los distintos elementos visuales.
Porque cuando uno ve solo el resultado final, cuesta imaginar todo lo que hay detrás de unos minutos de video. Acá hay una cadena completa de decisiones: una idea, un logo, una portada, un tracklist, música, 14 ambientes, edición, y recién ahí el video terminado. Y para mí ese proceso es tan parte del proyecto como el resultado mismo.
Un proyecto que fue creciendo solo
Elementos terminó siendo mucho más que una portada o un video editado. Fue una colaboración que creció de manera natural: partió con un logo para MCNiestro y terminó juntando identidad visual, diseño gráfico, producción musical, generación de imágenes con IA y edición audiovisual, todo alrededor del mismo álbum.
Quizás eso es lo que más disfruto de trabajar con artistas: ver cómo una idea chica puede transformarse y crecer hasta convertirse en algo que ninguno de los dos tenía completamente pensado al principio.
Este fue el proceso detrás de Elementos. Un álbum de 14 canciones, un universo visual, y una colaboración que empezó con un logo.
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